Calculando la caída:No sabe lo fácil que es que una sola de sus palabras me haga estar arriba tan pronto como abajo; que me emocione tan pronto como me derrumbe. Y son tantas las noches pensando en lo mismo... mientras , él, dejándose la piel en comprenderlo, no sé cómo expresar que lo que siento es miedo; miedo porque no sería la primera vez que se desvanece de un día para otro; no sería la primera vez que me veo perdida por no saber dónde está o qué está haciendo. Un día, y otro, y otra más, y todos amanecen queriendo que esté aquí, al otro lado del colchon, despierto, como siempre, y quejándose de lo mucho que le cuesta dormir. Yo, queriendole más, subiendo cada día otro escalón y calculando la altura que se esconde bajo mis pies para adivinar cuánto dolería la caída.

Iván
11 mar 2009 | 02:07 PM
Es triste cuando a veces la persona contraria no entiede tu misma manera de sentir... Paciencia, quizá no sea tarde para que se de cuenta!
Saludos
Inocencio
22 may 2009 | 12:35 AM
paso por una calle
cualquiera
anónima
es una acera gris
perla
y su lomo es redondo
no hay pensamientos
líquenes se apretujan
en las comisuras de sus labios
dos sombras verdes se cruzan
tú
y
yo
Inocencio
25 may 2009 | 12:21 PM
Gracias Isa por tus textos y por tus fotos: Todo es magnífico, lleno de luz y de sensibilidad, todo está bañado de inspiración y todo inspira. Es emocionante esa gama sutil de sentimientos y esas palabras plenas (que no saben estar vacías como tú dices). El sonido y el tono, la "musiquilla" y el ambiente, la presencia y la variedad, el color y el sentido (maravillosa mirada opalina en blanco y negro). Es una alegría triste o una tristeza alegre, un estar y no estar del todo, entre el cielo y la tierra, una habitación encumbrada sobre tejados de sol, un dulce amanecer entre músicas y juegos, un pelo alboratado y liso, una caída hacia arriba y una escalera al cielo, un por qué sin respuesta y una respuesta sin pregunta y una sonrisa libre despeinada
Inocencio
20 jun 2009 | 10:38 AM
A menudo me recuerdas
a alguien,
tu sonrisa la imagino sin miedo,
invadido por la ausencia
me devora la impaciencia,
me pregunto si algún día
te veré.
Ya sé todo de tu vida
y sin embargo
no conozco ni un detalle
de ti,
el teléfono es muy frío,
tus llamadas son muy pocas,
yo sí quiero conocerte
y tú no a mí.
Por favor
dame una cita
vamos al parque,
entra en mi vida,
sin anunciarte.
Abre las puertas,
cierra los ojos,
vamos a vernos,
poquito a poco.
Dame tus manos,
siente las mías,
como dos ciegos,
Santa Lucía, Santa Lucía, Santa Lucía.
A menudo me recuerdas
a mí,
la primera vez pensé
se ha equivocado,
la segunda vez no supe
qué decir,
las demás me dabas miedo,
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría
vivir sin ti.
Por favor...
Miguel Ríos
Santa Lucía