Calculando la caída:No sabe lo fácil que es que una sola de sus palabras me haga estar arriba tan pronto como abajo; que me emocione tan pronto como me derrumbe. Y son tantas las noches pensando en lo mismo... mientras , él, dejándose la piel en comprenderlo, no sé cómo expresar que lo que siento es miedo; miedo porque no sería la primera vez que se desvanece de un día para otro; no sería la primera vez que me veo perdida por no saber dónde está o qué está haciendo. Un día, y otro, y otra más, y todos amanecen queriendo que esté aquí, al otro lado del colchon, despierto, como siempre, y quejándose de lo mucho que le cuesta dormir. Yo, queriendole más, subiendo cada día otro escalón y calculando la altura que se esconde bajo mis pies para adivinar cuánto dolería la caída.
4 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« hay días y días distintos | Inicio | ... »

Es triste cuando a veces la persona contraria no entiede tu misma manera de sentir... Paciencia, quizá no sea tarde para que se de cuenta!
Saludos
paso por una calle
cualquiera
anónima
es una acera gris
perla
y su lomo es redondo
no hay pensamientos
líquenes se apretujan
en las comisuras de sus labios
dos sombras verdes se cruzan
tú
y
yo
Gracias Isa por tus textos y por tus fotos: Todo es magnífico, lleno de luz y de sensibilidad, todo está bañado de inspiración y todo inspira. Es emocionante esa gama sutil de sentimientos y esas palabras plenas (que no saben estar vacías como tú dices). El sonido y el tono, la "musiquilla" y el ambiente, la presencia y la variedad, el color y el sentido (maravillosa mirada opalina en blanco y negro). Es una alegría triste o una tristeza alegre, un estar y no estar del todo, entre el cielo y la tierra, una habitación encumbrada sobre tejados de sol, un dulce amanecer entre músicas y juegos, un pelo alboratado y liso, una caída hacia arriba y una escalera al cielo, un por qué sin respuesta y una respuesta sin pregunta y una sonrisa libre despeinada
A menudo me recuerdas
a alguien,
tu sonrisa la imagino sin miedo,
invadido por la ausencia
me devora la impaciencia,
me pregunto si algún día
te veré.
Ya sé todo de tu vida
y sin embargo
no conozco ni un detalle
de ti,
el teléfono es muy frío,
tus llamadas son muy pocas,
yo sí quiero conocerte
y tú no a mí.
Por favor
dame una cita
vamos al parque,
entra en mi vida,
sin anunciarte.
Abre las puertas,
cierra los ojos,
vamos a vernos,
poquito a poco.
Dame tus manos,
siente las mías,
como dos ciegos,
Santa Lucía, Santa Lucía, Santa Lucía.
A menudo me recuerdas
a mí,
la primera vez pensé
se ha equivocado,
la segunda vez no supe
qué decir,
las demás me dabas miedo,
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría
vivir sin ti.
Por favor...
Miguel Ríos
Santa Lucía