El cielo llora las lágrimas que yo no sé llorar. Me invaden calor y cansancio. Mis ojos aguantan mal la pantalla del ordenador que llevan horas mirando para intentar escribir algo feliz. Pero estoy triste. A pesar de que te quiero, y te tengo, y me quieres, aun así es tanto el miedo que siento de que todo esto sea mentira, de que mañana se haya estropeado, que estoy triste.

Me ha resultado demasiado fácil acostumbrarme a ti y ahora me siento estúpida en tu ausencia. No sé escribir, no sé pensar, no sé soñar. No sé que está bien ni que está mal. No sé por qué no confío en este cuento, por qué creo que el rumbo de la historia va a cambiar de la noche a la mañana y me entran ganas de no seguir escribiendo. Me has enseñado a creer en nosotros del mismo modo que he aprendido a desconfiar. Me he enseñado a superar los problemas mientras aprendía a rendirme…y ahora cada escalon parece más alto que el anterior. A fin de cuentas, nadie dijo que amar fuera fácil.

Aquí dejo un texto que no recordaba haber escrito. Tiene muchos meses y estaba sin acabar. Espero que os guste. Un besin.