Puedo oír la lluvia caer sobre el asfalto, mientras intento que mi piano cante lo que escribo, pero mis palabras parecen estar vacías cuando decido hablar de ti.
Ni las calles de este pueblo encantador, ni esa brisa que parece no cesar nunca, ni este mar que Madrid no me sabe dar, han conseguido que entienda algo. Todo sigue siendo un boceto de lo que quiero, a lápiz y sin color. Es fácil engañarse y decir que todo está bien, al fin y al cabo las cosas parecen girar como siempre. Me calzo mis tacones rojos mientras el espejo me mira con cansancio, y decido salir a comprar una rutina nuevo, muy distinta.
Un par de días que no se cansen de reir, ni de mi, que sepan querer. Pero parece que hoy no toca. Todo lleva consigo algo de tristeza, y vuelvo a casa, un día más, con las ideas empapadas y la misma rutina que tu no has sabido llevarte.

un gran blues o una soleá es lo mismo
algo inmenso y desesperado
inmensamente desesperado
desesperadamente inmenso
el piano acompaña como un debussy malherido esos pasos de gato por las veredas de qué ciudad Londres París Buenos Aires Nueva York Madrid
todo es lo mismo
y Lomismo deja caer sus gotas de melancolía una a una es la rutina
la
ru
ti
na
un golpe de tacón una sombra en el espejo
comprar
y en el fondo del charco
una luz de ojos
una escalera al cielo
el deseo de seguir juntos
los dos juntos aún