Frente a la misma puerta, después de haber coleccionado tantos momentos de paz, me pregunto qué me encontraré ahora, qué hay al otro lado.
Sé que en este me acompañan mil recuerdos y silencios. Rostros incapaces de ser indiferentes que han decidido quererme un poquito. Sé que me acompañan miradas cómplices y palabras que no saben estar vacías.
Cruzo la puerta y todo está igual, tal y como lo dejé. Pero mis ojos lo ven distinto. La música suena mejor y el cansancio no resulta tan insoportable. Es fácil escribir y pensar. Es fácil desearles lo mejor a los demás después de haber cogido tantas fuerzas.
Cinco días ajena a todo y ahora me siento más cerca que nunca de cada uno de mis retos.
Ganas, una sonrisa y cierta luz. Tranquilidad. Aun puedo sentir cómo muchas cosas me duelen, aun puedo ver de cerca cada una de mis emociones, pero parece todo un poco mas soportable...

Ha sido divertido resultar ser una desconocida. Rodearme de gente que no sabe nada de mi vida ni de mis problemas, gente que no sabe lo que pasa por mi cabeza. Ha sido reconfortante al mismo tiempo tener quien sí sepa donde están mis pensamientos y emociones. Tener quien imagine qué pasa por mi mente cada vez que me da por llorar.

Frente a la misma puerta todo parece distinto y resulta fácil encontrar un hueco en mi habitación para tantos momentos vividos. Hoy la realidad se me antoja mas dura...pero tal vez más cercana.