(es bonito ver que algunas historias te hacen escribir finales distintos a los que te brinda la vida... aquí dejo uno de hace unos seis meses)
Esta noche he intentado recordar como era mi vida antes de que tu llegases, y me he dado cuenta de que, después de todo, eres lo mejor que me podía pasar. El color que le faltaba a mi rutina, esa que una vez salí a buscar. Pasaba tardes encerrada en casa, buscando algo que pudiera distraerme, y tú siempre aparecías en el último rincón de mi cabeza, esperando a que no tuviese nada mejor en qué pensar, esperando a que recordase cada día, de cada semana, de cada mes que pasaba sin ti. Tu ausencia se me antojó más difícil que la idea de volver a verte y siempre creí que todo estaba perdido. Solo es otra historia, pensaba, otra historia con otro final, distinto a los anteriores, que está ahí para anunciar otro principio que me ayudaría a escribir de nuevo. Entonces, aquella noche, volví a ver esa expresión de "creo que me importas", y no adiviné el momento en que tu mano encontró todo lo que había dejado perdido en las mías. El mismo cosquilleo, la misma inquietud, esa sensación de "esto no puede salir bien" que se callaba cada vez que te miraba a los ojos. Tampoco sé en qué momento me rendí. Tu aseguras que pronto. Y ahora quiero tenerte siempre a mi lado, superando junto a mi el reto de aguantarme y empujándome cuando la vida se dibuje cuesta arriba. No imagino no sentir tu aliento en mi mejilla, tus labios en mi cuello. Ese aroma que me estremece o esas cosquillas que me hacen esbozar tantas lágrimas y que tanto te gusta hacerme. No podría reir si tu no fueses el chiste, ni llorar si no fueses tu la preocupación. Protagonista de mis canciones y relatos, abrigando mis sueños, ahora que hace tanto frio.
Aun me sorprende el tic tac de tu corazón. Nunca sé si en verdad sabe acelerarse, pero creo saber que me quieres cuando tus esfuerzos por hacerme feliz casi te llevan a rendirte pero nunca lo consiguen, cuando exprimo tus tardes y no te molesta que no deje que te vayas, cuando al besarme coges mis mejillas como si me fuera a romper.
Después de un año. De más de 50 escritos que te cuentan, te describen y te quieren gritar lo que siento y he sentido, después de todas esas noches sin dormir que reflejan en sus líneas. Creo que ahora sí sé lo que digo cuando digo que te amo.
